Museos y marketing

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Los nuevos recintos del arte son virtuales o piezas de arte por sí mismos. 

Museos virtuales y físicos

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Hace doce años, en 2008, los sociólogos Gilles Lipovetsky y Jean Serroy publicaron el profético La cultura-mundo, respuesta a una sociedad desorientada. 

En él vaticinaban lo que hoy en tiempos de COVID-19 vemos: “el mundo pantalla ha deslocalizado, desincronizado y desregulado el espacio-tiempo de la cultura”.

Internet se convertiría en la plataforma para que las creaciones de los artistas de los cinco continentes se dieran a conocer entre ellos y sus posibles compradores o arrendatarios.

Un escultor contemporáneo de efigies budistas puede estar en contacto con un galeristas mexicano aficionado a Japón y estos con una pintora polaca.

“Los viajes por los museos virtuales permiten realizar mal que bien ese museo imaginario del que hablaba Malraux” (La cultura-mundo).

Lo mismo puede decirse de bibliotecas, teatros y periódicos, cuyas obras caben en en el celular. Lipovetsky nombró a la nueva cultura como “hipertenológica”. 

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Museos: edificios/esculturas 

En lo que respecta a los recintos físicos comenta que “la construcción de los museos nuevos en todas partes responde a las necesidades municipales de arreglar la imagen de las ciudades”. 

Es decir se ciñen a un marketing urbano que, más allá de reconocer a la alta cultura, busca crear atractivos turísticos.

Aunque los analistas lo dicen principalmente por el Museo Guggenheim Bilbao (al que llaman franquicia), para México la hipótesis tiene algunos átomos de verdad. 

Basta recordar, por mencionar uno, el llamativo museo Soumaya, cuyo aspecto exterior es a su modo un edificio/escultura.

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Observando una pinacoteca virtual, una catedral gótica, un moderno rascacielos, el Museo Jumex, uno concluye que estos expresan una mentalidad diferente y simbolizan el tipo de sociedad que los edifica.

Juan Carlos Cruz

Referencia

Lipovetsky, J. & Serroy, J. (2010). La cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada. Anagrama, Barcelona. Colección argumentos, 2010.

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