Esculturas de Abraham Cruzvillegas

abraham cruzvillegas

La ecología de la escultura contemporánea y la obra de Abraham Cruzvillegas.

Abraham Cruzvillegas

Entre la cantidad de estudios, reseñas y ensayos acerca de la obra de Abraham Cruzvillegas hay un denominador común: la palabra comunitario. Más aún: su intuición artística es una fuerza centrípeta que acumula una diversidad de materiales en la unidad de sus piezas.

Estas no son el encuentro fortuito del paraguas y de la máquina de coser sobre una mesa de disección de las exposiciones surrealistas que además apuntaban al mundo onírico.  Es una retórica de la precariedad y el hacinamiento en los barrios de Ciudad de México (y favelas análogas), el mundo de su niñez.

Cruzvillegas ha dicho que “el arte es la expresión del flujo alegre de la energía”, pero bien visto, un artista al crear es inconsciencia, intuición y, al final, los comentarios a su propia obra ayudan, pero a veces oscurecen más de lo que esclarecen el mensaje.

En un ámbito donde las noticias se vuelven virales y la información una cámara de ecos, la creatividad o el genio son equivalentes a tener una atalaya propia desde dónde ver el mismo espectáculo que todos ven, pero apreciando otro aspecto.

escultura

Autorretrato

Así, por caso, el chacharero que perifonea la compra de fierros viejos, colchones, monedas antiguas y todo lo que nos estorbe en casa fue trasmutado y quintaesenciado gracias a su genio en Self-portrait giving a generous tip forgetting about the oil crisis, de 2012 (pintura acrílica en burro de planchar de madera, cobre, destapados de acero inoxidable, acero, bolsa de compras y pelota terapéutica de cuero, 178 x 278 x 92 cm).

Y esa es la propuesta escultórica de Cruzvillegas: no hay materiales desprovistos de significación; lo que el artista roza se tiñe de intencionalidad: es un ir hacia…

 

 

Juan Carlos Cruz │

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