Paul Delvaux para jóvenes artistas

Paul Delaux

Salvo por una minoría de entendidos en las corrientes del arte contemporáneo, especialmente el surrealismo, Paul Delvaux (Antheit, Bélgica,1897-1994) es poco conocido y por tanto, escasamente asimilado por los nuevos creadores mexicanos.

Casi no hay estudios, análisis interpretativos, referencias ni traducciones al español de los comentarios de sus críticos. Tampoco circulan comúnmente reproducciones de sus piezas como sí lo hacen las de sus pares Magritte o James Ensor.

Pero felizmente, en internet hay una abundante iconografía y acceso a la fundación que lleva su nombre (aunque las reproducciones, como se sabe, nunca dan una idea cabal del original).

Fondo y forma de sus composiciones

Delvaux tenía pocas obsesiones, a las que les sacó un provecho extraordinario: las estaciones de trenes más o menos solitarias pero llenas de algo amenazante e invisible, como en los cuadros de su admirado Giorgio de Chirico; una serie de esqueletos y calaveras bañadas por una luz azulina; los paisajes de arquitectura clásica y jardines simétricos bajo la claridad de la luna; el geólogo Otto Lindebrock de Viaje al centro de la Tierra; y, sobre todo, el cuerpo femenino.

Paul Delvaux

André Bretón dijo de él: “Delvaux ha hecho del universo el imperio de una mujer, siempre la misma”. Es verdad, hasta sus noventa y tantos, ya cuando sus trazos eran temblorosos, fantaseó paisajes donde comparecía la variante de una sola mujer, vestida o desnuda, como observando una visión, pasmada y sin ninguna sonrisa que aligerara esa severa expresión. A veces parece una divinidad griega intocable.

Paul Delvaux en México

Paul Delvaux creó un mundo riquísimo en insinuaciones y sugerencias, radicalmente diferente al que habitamos y conocemos.

Esto es un modesto llamado a los curadores y funcionarios de la secretaría de cultura: hace falta y hasta se diría urge una retrospectiva dedicada a él en uno de los grandes recintos, museos o galerías que hay para este fin, por ejemplo el Museo Soumaya, el Palacio Bellas Artes, el Instituto Cultural Cabañas o el Museo de las Artes. Mercado para el arte lo hay.

Por Juan Carlos Cruz |

Referencias

García, A. (24 de febrero del 2015). “El inquietanto universo onírico de Paul Delvaux”. Madrid: El País. Recuperado el 26 de diciembre del 2019 de https://elpais.com/cultura/2015/02/23/actualidad/1424715739_671642.html

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