Joe Davis: entre el arte, ciencia y locura

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La obra científica de Joe Davis cruza los límites del arte, con proyectos tanto investigativos como excéntricos e interesantes. ¡Conócelos!

 

La combinación del arte y la ciencia no es un concepto nuevo, pero pocos artistas lo han llevado tan lejos como el legendario Joe Davis. Sus obras parten de (y han resultado en) investigación rigurosa que en muchos casos ha avanzado campos científicos, además de resultar de lo más interesantes por su concepto, ejecución y contenido. ¿Ya conoces el trabajo de este artista científico?

La mente artística y científica de Joe Davis

Nacido en 1950, Joe Davis es un investigador afiliado al Departamento de Biología del Instituto Tecnológico de Massachusetts y al laboratorio George Church de la Escuela de Medicina de Harvard. Sus investigaciones y el arte resultante de estas tienden a explorar los campos de la biología molecular, la bioinformática, el espacio y la escultura. Implementa centrífugas, radio, campos magnéticos y material genético.

Entre sus obras más destacadas están aquellas que borran la línea que delimita el arte de la investigación científica, y los mezclan de tal manera que es imposible separar uno de la otra, tanto en concepto como en ejecución. Por ejemplo, está el proyecto Mallus ecclesia, cuya idea era lograr una interpretación literal del concepto de árbol del conocimiento.

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Para ello, Davis se dio a la tarea de conseguir el material genético de una variedad de manzana de 4 000 años de edad (lo más cercano que habría a la manzana bíblica del Jardín del Edén) y utilizar la biología sintética para codificar en su ADN la Wikipedia en inglés y cultivar este “árbol del conocimiento”.

O qué decir de su obra de 1986, Poetical Vaginal, cuya idea nació después del mensaje del proyecto Arecibo en Puerto Rico. Si bien Arecibo era un intento de enviar un mensaje hacia las estrellas con la esperanza de recibir una respuesta de regreso, Joe Davis protestaba la ausencia de la anatomía femenina en el mensaje, y su proyecto se centró en corregir esto.

Para ello, colocó micrófonos minúsculos en las vaginas de las bailarinas del Ballet de Chicago y transmitió el sonido de las contracciones a las estrellas Épsilon Eridani y Tau Ceti, entre otras. La Fuerza Aérea de Estados Unidos detuvo el proyecto cuando apenas llevaba unos minutos de transmisión, pero los mensajes debieron llegar a estas estrellas entre 1996 y 1998. No ha habido respuesta de regreso.

Estos son tan solo algunos ejemplos de la combinación de concepto artístico y ejecución científica en la obra de Joe Davis. Desde codificar genéticamente el mapa de nuestra galaxia en la oreja de un ratón transgénico, “pescar” microbios con anzuelos de micrómetros de longitud, e incluso construir una torre que utiliza el ozono generado por las tormentas para disparar láseres al cielo “en protesta de los huracanes”, su obra es tanto excentricidad como estudios científicos.

Las barreras entre la ciencia y el arte son más delgadas de lo que pueden parecer, y es gracias al trabajo de personas como Davis que se exploran facetas humanas no solo de manera clínica y rigurosa, sino con un toque de alma artística.

Por Sergio A. Martínez │

Referencias

House, P. (2014). “Object of Interest: The Twice-Forbidden Fruit”. Estados Unidos: New Yorker Magazine. Recuperado el 15 de julio de 2020 de https://www.newyorker.com/tech/elements/object-of-interest-the-twice-forbidden-fruit

Marshall, M. (2010). “Earth calling: A short history of radio messages to ET”. Estados Unidos: New Scientist. Recuperado el 15 de julio de 2020 de https://www.newscientist.com/article/dn18417-earth-calling-a-short-history-of-radio-messages-to et/#ixzz6SHZsP1FH

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