Arte políticamente: Thomas Hirschhorn

Thomas Hirschhorn

Lo político es lo cotidiano, es decir la economía, la cultura y educación, conoce un poco más sobre la obra de Thomas Hirschhorn.

Todo es política, “la ciudad polis es una de las cosas que existe por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político” -Aristóteles.

 

El artista suizo Thomas Hirschhorn comunica el arte como funcional, con un rol interactivo en la sociedad, de trabajo o bélico. Hirschhorn apela a la energía y a la resistencia para continuar libre. Libre de políticas de dominación, estructuras de poder dominantes y la tendencia al lucro.

Hirschhorn anticipa congruentemente para no autoanular detalles subjetivos, como psicológicos hacia la construcción: arte políticamente. Aplica todos los requisitos tangibles e intangibles para crear una experiencia controversial, participativa, sociopolítica y artística en sus obras.

Crea las ideas que fluirán sobre su espectador y siembra en el subconsciente colectivo emociones ya anticipadas por él.

Predice el comportamiento, y el rol social ya está predispuesto.

Thomas Hirschhorn

Limitante ontológica de un arte predecible

La fusión de arte y política es la fusión de lo abstracto y lo más abstracto, la capacidad de crear conceptos, su capacidad de autoanulación o evanescencia con el tiempo y evolución consecuente de las circunstancias que modifican la manera de ver el arte. Y la causa consecuencia predeterminada como realidad para muchos por uno solo. Abordan paralelismos en la capacidad intelectual, perseverancia y capacidad para tocar la realidad.

Sin embargo, el arte de Hirschhorn tiene la edad de la modernidad. Y por ello, es casi imposible entender qué significa de manera histórica. Se limita únicamente a protesta o eticidad, ya que es arte políticamente y es un estado de insatisfacción crónica.

 

“La palabra política se ha manoseado tanto que significa todo y no significa nada”.-Eduardo Galeano

Thomas Hirschhorn

Tomas Hirschhorn: noción de representación

Sin embargo, para garantizar su legitimidad y cuestionar conceptos que se autocompletan entre ellos, arte y política, y darle continuidad al debate se busca la fricción que saque a la luz una síntesis. Un resultado entre el estado original, y su negación o contradicción. En la dialéctica hegeliana las negaciones son el motor que mantiene en movimiento el proceso.

Hirschhorn sabotea la realidad ya impuesta y busca generar confrontación.

Se propone un arte público y participativo capaz de generar un espacio político que pueda proyectar formas múltiples de relación y comunicación.

 

Mediante la participación y dinamismo humano, Hirschhorn exhibe su iconoclasia, capaz de desestabilizar categorías de escultura. Mientras propone al mismo tiempo antimonumentos, y darles una responsabilidad más compleja a las formas.

 

Arturo Fragozo

 

Fuentes

Isava M. (2018). “Arte y política, notas para pensar una tensa relación”. https://www.coleccioncisneros.org/es/editorial/statements/arte-y-pol%C3%ADtica-notas-para-pensar-una-tensa-relaci%C3%B3n

David B. (2005). “El discurso excedido de Thomas Hirschhorn”. El Cultural.  https://elcultural.com/El-discurso-excedido-de-Thomas-Hirschhorn

 

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