Semblanza

“No soy de ningún lado y de muchas partes a la vez”, son palabras de la artista abstracta Lorena Barros, quien nació en el año 1957 en Chile, muy cerca del violento e inspirador Océano Pacífico del sur en Viña del Mar, de familia con raíces españolas radicada en aquel país. 

Desde muy pequeña estuvo ligada al arte, primero al estar aislada largas temporadas como consecuencia de un asma muy invalidante, lo que le permitía echar a volar su imaginación, no solo con los lápices de colores y hojas que su madre le acercaba, sino también dejándola escoger telas que después se convertirían en lo que para unos sería un juego de sábanas más, pero para ella sería una gran carpa llena de dibujos y color que le daría paso a llenar sus días de largas historias que la misma Lorena escribía y narraba a sus hermanos por capítulos.

Otra de las cosas que sin dudar marcó la vida artística de esta mujer, fueron las largas vacaciones de invierno que pasaban en su niñez en casa de su tía materna Lucy, una mujer artista que se dedicaba a la escultura y que explotaba la creatividad de sus sobrinos dejándolos experimentar con barro, modelando sus propias piezas, donde se materializan las formas que solo en la imaginación de Lore existían.   

En 1975, a los 17 años, se va a vivir con sus padres y hermanos a Alemania, donde se dedica a tomar cursos y talleres de creación textil. Un par de años más tarde regresa a su natal Chile, donde conoce al que se convertiría en su compañero de vida, y en 1982 toma camino junto a él por un nuevo sendero que la llevó hasta España, lugar donde explotó su lado creativo en la industria cosmética de manera profesional, por un lado, y por el otro, de manera más personal, se dedicó a diseñar textiles y prendas de ropa. 

En 1992 queda totalmente impresionada por el manejo del color sin límites que México presenta en sus miles de escenarios, tradiciones y artesanías, este país que le abrió las puertas a otro mundo en diferentes sentidos. Tuvo la oportunidad de internarse en la cultura Huichola, donde aprendió bastante de ellos, nutriendo mucho más su sendero de colores.

Luego de unos años en México, en 2013, ya con sus dos hijas mayores e independientes,  se muda de nueva cuenta junto a su esposo a la ciudad de León, Guanajuato, donde en su camino encontró a una de las personas que la impulsaría para explotar ese cúmulo de color que desde niña comenzó a recolectar.

Fue cuando Alejandro López, el artista mexicano referente del arte y el diseño en el Bajío guanajuatense, con una larga trayectoria creando y compartiendo sus conocimientos por medio de la docencia, se convirtió en su maestro y en el guía perfecto para que Lorena descubriera de lo que era capaz de crear, pues con él tuvo la oportunidad de descubrir técnicas y texturas, entrando en una nueva etapa de vida en la que sin dudar soltó el freno y se llenó de emociones e ideas  que no tardó en trasmitir a través del lenguaje del arte abstracto. 

Así comenzó este descubrimiento de materiales y trazos, de la libertad y el ritmo de la pintura, que le permitió romper las barreras que no la dejaban abrirse camino y expresar todos sus sentimientos, logrando explicarlos a través de la pintura. Esto gracias a que perdió el miedo a probar cosas nuevas, lo que rápidamente le permitió encontrar la manera de plasmar las coloridas inquietudes que en su sendero habitaban.

Sin duda, estas inquietudes, facetas, lugares y personas se plasmaron en los bastidores que han llenado la vida de Lorena, estos aspectos aportaron elementos muy importantes que nutrieron la creación artística que se presenta en este catálogo y en las próximas obras que realizará en el futuro, pues al ser una mujer multifacética siempre está llena de inquietudes y ganas de probar nuevas experiencias.

Esas inquietudes no se agotarán en sus proyectos futuros, sino que se convertirán en fuentes de inspiración que la llevarán siempre a seguir explorando facetas y senderos que le permitirán continuar construyéndose como una artista, pero sobre todo como una mujer llena de color y gran sensibilidad por la vida.