La minotauromaquia de Picasso y la tauromaquia

minotauromaquia

La Minotauromaquia de Picasso o el arte de lidiar, imaginarse o luchar con minotauros.

 

Minotauromaquia

Por algún arcano motivo a Picasso durante los años treinta del pasado siglo le dio por dibujar mujeres, escultores, flautistas y, especialmente, minotauros en poses extravagantes y hedonistas.

 

Era desde luego una forma de afirmar su instinto animal, pero también una emanación natural de su gusto por la tauromaquia, a la que él era asiduo.

 

Ciertamente, en esta época de redes sociales de Internet todo un sector lo hubiera anatemizado por entusiasmarse con esa bárbara e irracional práctica, pero finalmente, Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso (que era su nombre completo) era hijo de su época.

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Tauromaquia

Es curioso asimismo las afinidades que guardan el mito del monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre y las corridas en la plaza. Dicen algunos historiadores que uno de los primeros picadores de la historia fue Teseo y la primera plaza, el laberinto donde mató al Minotauro.

 

Más adelante hubo una época histórica en la que el toro bravo era un animal enorme y peligrosísimo que poblaba los bosques de Europa y en la que cazarlo era una cuestión radical de vida o muerte y por lo tanto un enorme honor.

 

De acuerdo con el documento Los Toros del literato español José Ortega y Gasset “el toro primigenio, o uro, desaparece como especie viva durante la baja Edad Media, sin embargo, a comienzos del siglo XV perdura en los bosques de Lituania lindantes con Prusia”. El último ejemplar de esta ya legendaria especie sucumbió en 1627.

 

No será el movimiento animalista el que acabe con las corridas de toros en muchos rincones del mundo, sino la misma involución genética del bravío animal (¿qué sentido tiene una fiesta brava donde los toros no son bravos?).

 

Lo único bueno de todo esto es que obras como Minotauromaquia conservan todo ese vitalismo y furor creativo. Y que ese mismo entusiasmo y furor ahora inspiran en sentido inverso: para repudiar la supuesta fiesta brava.

 

Referencias

El Mundo (12 de junio 2014), “La Minotauromaquia de Picasso que anunció el Guernica”,https://www.elmundo.es/andalucia/2014/06/12/5399d0f922601d13388b45ab.html

El País (28 de mayo 2007), “Ortega y los toros”, https://elpais.com/diario/2007/05/29/cultura/1180389611_850215.html

 

Juan Carlos Cruz

 

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