Semblanza

Trópico de la conciencia

Los trópicos se definen como esas líneas imaginarias que circundan nuestro mundo de forma paralela, en el cual se configura un cinturón en el que existe poca variabilidad térmica y en donde a lo largo del año, es posible encontrarse con condiciones climáticas estables. Bajo esta analogía es que nos aproximamos a los trópicos que configuran este paralelo estético; donde forma y concepto son parte de un fenómeno que prepondera la exploración de nuestra conciencia para la interpretación de la obra en dos direcciones.

La primera responde a un acercamiento más “vouyerista” en la que nosotros somos confidentes del artista, quien por medio de un trazo apasionado crea anatomías delicadas, en donde muestra las topografías salvajes, se marcan en la piel por el inevitable paso del tiempo. En estas imágenes nos revela una historia en donde el artista es el director y actor principal; desde esta mirada nos es posible develar por medio de la composición, aquellas cicatrices que son propias de él y las representa por medio de personajes, que sirven como un medio para evidenciar las tormentas personales que ha vivido durante el desarrollo de su ejercicio plástico y personal.

La siguiente perspectiva es realizando el ejercicio inverso, donde empleamos la obra como un medio para ejercer un acto de introspección y con ello, contemplar las huellas que la vida y el tiempo han tenido a bien representar en nuestra corporeidad y alma. Nos convertimos en una montaña inamovible, que muestra al mundo sus quiebres y derrumbes pero que de forma heroica se mantiene en pie sin ser consciente de su propia y extraordinaria historia. Fors nos guía a ello, por medio de las marcas profundamente armónicas de los rostros impávidos que nos miran directamente o bien, por medio de los pliegues de cuerpos anónimos, que muestran lo ruda que es la realidad y la forma en que se manifiesta en nosotros.

La obra contenida en este espacio fue creada entre las décadas de 1980 a 1990 y hereda algunas de las cualidades de aquellos maestros que a lo largo de los años han influenciado a Fors, artistas que durante su formación lo han acompañado y de alguna manera; esas influencias se ven reflejadas en piezas que son un vestigio indeleble de las experiencias y anhelos que lo conducen a lo largo de los años. La obra gráfica y el dibujo de José Fors contenidos en esta muestra, son un ejemplo excelente de aquella etapa en la que un joven, consolidaba poco a poco una narrativa primordialmente introspectiva. Esta es una oportunidad perfecta para observar las virtudes del artista que en su aspiración por alcanzar a los grandes maestros renacentistas, ha elevado sus atributos técnicos a niveles extraordinarios, tomando de ellos el grabado como soporte, el conocimiento descomunal de la anatomía humana y elevándolos por mérito propio de una forma poderosa.

Hist. Del Arte Alberto Ramos